Cuando Leicester City ganó la Premier League 2015-16, el mundo del fútbol se detuvo. Las casas de apuestas pagaban 5000 a 1.
Pero la pregunta incómoda es: ¿Leicester ganó porque era extraordinario, o porque todos los demás fueron extraordinariamente malos?
La Premier que falló
Chelsea terminó 10°. Manchester United era un caos táctico. Liverpool cambiaba de técnico. El Leicester de Ranieri jugó un 4-4-2 directo con Vardy y Mahrez en estado de gracia.
El legado contradictorio
Al año siguiente terminaron en zona de descenso. Ranieri fue despedido. El grupo que conquistó lo imposible se desintegró.
Leicester 2016 no fue un milagro. Fue un cortocircuito en el sistema — y el sistema se reparó rápido para que no volviera a pasar.