El 3 de agosto de 2017, el fútbol se rompió. 222 millones del PSG al Barcelona por Neymar.
La cascada
Barcelona gastó de la peor manera: Dembélé 135M, Coutinho 160M. Dos desastres que establecieron un nuevo piso.
Neymar no destruyó al Barcelona. Destruyó la lógica económica del fútbol entero.